Punto de venta
Venta, pago mixto, descuentos por permiso y ticket impreso. Pantalla completa, pensada para tablet horizontal y para terminal fija.
Punto de venta y backoffice · BriaCloud
Caja, inventario, compras, clientes y reportes en un solo sistema. El IGV desagregado hacia atrás, el redondeo de efectivo hacia abajo y el arqueo a ciegas no son opciones de configuración: son cómo funciona.
Ocho módulos, treinta y nueve pantallas. Todo lo que aparece acá está construido y conectado al backend; lo que todavía no, está más abajo con su nombre.
Venta, pago mixto, descuentos por permiso y ticket impreso. Pantalla completa, pensada para tablet horizontal y para terminal fija.
Apertura, movimientos, arqueo y cierre. El historial queda por caja y por turno, no por día suelto.
Stock, movimientos, ajustes y transferencias entre almacenes. El saldo nunca se edita a mano: cambia porque hubo un movimiento.
Órdenes, recepción parcial de mercadería, proveedores y costeo promedio. El costo de referencia se recalcula al recibir.
Ficha, domicilio, historial y línea de crédito. Los clientes no se borran: se desactivan, y sus comprobantes quedan intactos.
Se arman como una venta y se convierten en una cuando el cliente vuelve. Sin volver a tipear nada.
Ventas, márgenes, rotación y cierres. Exportables a CSV de verdad, no un botón que promete y no hace nada.
Tiendas, almacenes, cajas, usuarios y permisos, métodos de pago, listas de precios y densidad táctil por equipo.
No son parámetros que alguien tiene que configurar bien el primer día. Son decisiones tomadas dentro del sistema, con la asimetría y las excepciones que tienen en la vida real.
Cada local tiene un fierro distinto. En vez de mantener tres diseños, el POS escala el tamaño del botón y la tipografía según el equipo, y la elección se guarda por máquina: la misma cuenta puede operar una tablet en sala y una terminal fija en caja.
Funciona como teclado. Escanear es escribir y pulsar Enter en el buscador: no hay driver ni configuración.
Teclado alfanumérico en pantalla para buscar y numérico para cantidades. La tablet sola alcanza.
Ticket térmico de 80 mm por el diálogo de impresión del navegador, con opción de imprimir automáticamente al cobrar.
Segunda vista sincronizada en vivo. Muestra carrito, total, estado del cobro y vuelto — nunca costos ni márgenes.
Se dispara desde la impresora y necesita el driver de la fase de hardware. Todavía no abre.
| Equipo | Botón | Cobrar |
|---|---|---|
| Tablet 10" | 44 px | 64 px |
| Terminal fija 15" | 56 px | 80 px |
| Monitor 19–22" | 64 px | 96 px |
Se cambia desde el menú del cajero, sin pasar por un administrador.
Tres cosas faltan y preferimos que se enteren acá y no en la instalación.
El adaptador fiscal se conecta con EmitePro, el emisor del mismo ecosistema. La venta ya está separada del comprobante justamente para que enchufarlo no toque la caja.
La cola y la idempotencia de punta a punta están diseñadas; falta cerrar el almacenamiento local. Hoy el POS necesita red.
La identidad va contra el mismo servidor de acceso que el resto de BriaCloud. Una sola cuenta para todos los productos.
Sí. Tiendas, almacenes y cajas son entidades propias, y las transferencias entre almacenes son parte del inventario, no un ajuste disfrazado. El usuario elige tienda al entrar.
Todavía no. La venta ya guarda todo lo que el comprobante necesita y está separada de él a propósito; el adaptador fiscal es lo próximo. Mientras tanto el sistema opera la caja, no la emisión.
Hoy no. El modo sin conexión está diseñado —cola de ventas e idempotencia— pero no cerrado. Lo decimos antes de la instalación, no después.
Una tablet o una PC con navegador, un lector de barras que se comporte como teclado y una impresora térmica de 80 mm. El cajón de dinero todavía no se dispara.
Sí, y no por convención sino por la base de datos: cada consulta va filtrada por el negocio y el motor rechaza las filas ajenas aunque el código se equivoque.
El backoffice sí. El POS está pensado para tablet horizontal o terminal fija: cobrar en una pantalla de teléfono es incómodo y preferimos no fingir lo contrario.
Lo vemos con sus productos y sus precios, no con una tienda de ejemplo. Si no le sirve, se lo decimos en la misma reunión.
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